Las pruebas físicas de Policía Local y Policía Nacional son uno de los filtros más determinantes del proceso. No sólo por la exigencia objetiva: por el impacto psicológico de llegar al examen con molestias, o directamente con una lesión activa.
El error más común: entrenar por encima de tu nivel de base
La mayoría de los aspirantes empiezan a entrenar fuerte dos o tres meses antes del examen. Ese salto brusco provoca tendinitis, fascitis, periostitis y sobrecargas crónicas que impiden completar las sesiones largas.
La progresión que funciona
- Semanas 1–4: adaptación aeróbica, movilidad diaria y técnica de carrera. Nada de máximos.
- Semanas 5–10: introducción de series cortas controladas y fuerza funcional.
- Semanas 11–16: simulacros específicos de prueba con recuperación dirigida.
- Última semana: tapering — reducir volumen, mantener intensidad, dormir mejor que nunca.
La parte que nadie te cuenta
El trabajo de core, movilidad de cadera y propiocepción del tobillo previene más del 70% de las lesiones. Pero se entrena a diario, no una vez por semana. Es invisible. Y es lo que separa a los que llegan enteros de los que no.
En la academia trabajamos con un preparador físico específico para oposiciones. La planificación es individual: no todos partís del mismo nivel ni tenéis el mismo historial de lesiones.